Cómo disminuir costos de producción – Algunas Ideas

El ahorro de los costos de producción, corresponde a una duda que muchos agricultores se hacen, pero la plantean mal, ¿Por qué?, por el simple hecho de que se confunde la palabra producción con productividad para poder comprender realmente la respuesta

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Ambas palabras si bien son sinónimos, no son palabras similares en su origen. El sinónimo debe usarse bajo un cierto contexto en particular, y para el caso de responder esta duda no se aplica. ¿Por qué?, porque la producción en este contexto tiene que ver con cuántos kilogramos de producto se obtienen por hectárea, y la productividad corresponde al vector de insumos utilizados para producir esa cantidad de kilogramos hectárea. Esto es de suma importancia ya que puedo producir mucho producto con una alta pructividad, o en contraposición, puedo producir mucho producto con poca productividad. La diferencia entre un contexto y otro es que el último, al producir mucho pero ser poco productivo es más caro en sí, porque es más ineficiente. Lo anterior se puede comprender con el siguiente ejemplo: para producir 130 toneladas de tomate por hectárea, tendría que gastar 700.000 pesos en insumos, mientras que un sistema con una alta productividad, necesitará gastar menos de 700.000 pesos en insumo produciendo lo mismo, lo que repercute en un ahorro de costos de producción.

La agricultura se destaca por ser el arte de producir alimentos cultivando la tierra, esto es porque cada zona en particular, se tiene una cultura específica de producción de alimentos. No es lo mismo producir papas en la zona central de Chile, que producir lo mismo en la zona sur, las productividades pueden ser diferentes a mismo nivel de producción. En algunos lugares se tendrá que necesitar de tecnologías como invernaderos para ser más productivos, y en otras zonas bastará simplemente con el hecho de tener las plantas al aire libre. Lo anterior es muy importante para comprender un segundo aspecto básico para la producción económica de alimentos: hay que adaptar el cultivo a la condición de la zona, y no adaptar la zona al cultivo.

En los años 1980 a 2000 en Chile, en el área de la fruticultura, se buscaba cualquier terreno y se colocaba el frutal que el agricultor quería. En la actualidad esto no es así, ya que no basta con saber que el precio de una fruta esté caro para decidir que colocar en el campo, si no que el hecho de que ese cultivo, y en específico, esa variedad, en ese ambiente, tiene un comportamiento adecuado. Todo esto se da por un principio básico: mientras más en contra vayas de la naturaleza, más tendrás que artificializar tu campo y eso sale dinero, pero además, posiblemente demandarás en más insumos para mantener la planta en buenas condiciones. Un ejemplo de lo anterior es la necesidad de colocar tomates en un lugar no apto para ello. Posiblemente el tomate no se nutra bien por las condiciones climáticas, y por ende, es más propenso a las plagas, y con ello más necesario de insumos agrícolas, versus un tomate en un lugar donde las condiciones de suelo y clima son las adecuadas.

Dado lo que hemos comentado en este artículo, te sugerimos ver el siguiente video que profundizará en estos y otros aspectos más:

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